azul

lluvia sobre el mar ¿es el azul o es el blanco? ¿es el silencio o es el no-silencio? algunas gotas de lluvia caen hasta precipitarse verticales clavándose en él; azul, hundiéndose y deformando su suave y cálida piel, abusando de su ventajosa profundidad frente a la flexibilidad casi plástica de él, líquido salado que abraza cada gota como si fuera la única para acogerla en su seno; y enriqueciéndose ambos con ese dolor, como el sol clava sus brazos en la tierra hasta hacer brotar las nuevas vidas. y el azul debería diluirse con el blanco para tornarse menos-azul, pero no es así, sólo las gotas blancas enriquecen ese azul, las mismas gotas blancas que clavaron sus cuerpos en él, antes, ahora le dan brillo. deslizo mi intención por una gota blanca en el aire, sintiendo la velocidad, intuyendo el modo en que se deforma por su propio peso, hasta llegar a su interior. blanco agua, pero ¿quién conoce el truco que nos permite llegar al blanco? ese mundo desde dentro de una gota en el cielo, transparente y pesada, igual que un mundo redondo y seguro, preparado para proteger tus más escondidos miedos. suaves piezas que encajan breves y adoptan siempre esa difícil transparencia de dos cuerpos amándose, sin ángulos ni agresiones, viendo sus fuerza y sus colores. Viviéndose el uno al otro. y deberíamos mirarlos + a menudo ¿no crees?

azul
no puedo imaginar un sonido. ni un sabor. puedo imaginar su olor. Suave y silencioso, dulce y transparente. siempre sonríe amable al visitante, ofreciendo su espacio limpio a quien sepa encontrarlo. y azul está en él. y cada vez que cierro mis ojos lo veo en movimiento. azul. y al abrirlos de nuevo, aún por un momento, esa realidad alimenta mis sueños, en azul. la luz se llena de fondo mientras lo eleva ligero hasta el casi-cielo, yo buceo en su espacio. siento las burbujas blancas escapando de mi interior, despidiendose con nostalgia de mi cuerpo suavemente, con caricias llenas de sentido, y las sigo con mi mirada, inventándolas bailando y buscando la luz, el blanco de nuevo. Y muriendo arriba en una silenciosa explosión de oxígeno. dieciséis millones decolores son pocos, a veces, para llenar su espacio de azul y blanco. ahora, desde aquí, donde creo haber estado siempre, algunas cosas se distinguen de modo especial, todo puede ser azul o blanco, aquí, incluso el ápice de paz que envuelve mi piel.

azul y blanco. pequeños abrazos.
transparencia construída sobre opacidad. ¿de qué modo construimos la mágica transparencia sobre la dura y acogedora opacidad de este lienzo virgen? no lo se. sólo los científicos nos han contado que no podemos ver más allá de una materia opaca; que opacidad y transparencia son enemigos. que cualquier superficie opaca es aquella que nos roba egoísta todo lo que hay al otro lado. ¿cuánta vida se encierra en esta superficie opaca que es el lienzo blanco? la obra recoge toda esa vida, toda esa jugosa experiencia, mostrándose segura frente a los ojos del visitante. con mis sentimientos perdidos en este azul y blanco, parezco dudar de mis afirmaciones más simples al juntar mis rodillas y mis pies, calientes por el olor urbano del mes de julio, y encontrarme delante de su obra. verde y amarillo. como ese limón que recordé de mis sueños, ese que de noche me invitó a olerlo y que se mantiene fresco y virgen todavía. azul y azul en convivencia con el amable blanco desde atrás. blanco tímido que se cuela paso a paso entre la transparencia de mi azul-azul; blanco que cimienta y soporta ese azul-azul. ése que nos dala mano y nos acompaña a su través, navegando en un fondo fresco y tranquilo. amable. y siento el calor en mis piernas, dentro de mi vestido de seda rústica, azul añil. imagino la música cuando ya está sonando a mi alrededor. elevo unos grados mi mirada buscando la duda del blanco redondeando tímido el azul, mezclados ambos como el dulce azúcar en la masa de un pan, pero mantenido sus líneas, aún. y el azul siempre necesitará el blanco.

Sandra Gali

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