"GOTAS DE ALMA"



“...soñemos dentro de estos hermosos sueños que tenemos ante nosotros. Dejémonos llevar.”

Llegué unos minutos antes de nuestra entrevista; pude así tomar algunas fotos de sus obras y luego, entró él a la galería a las 5 en punto.

Esperaba ver un hombre mayor, tal vez con algunas canas, con manos curtidas por el uso de sus materiales sacros y una mueca despectiva por la experiencia de sufrir tantos y tantos reporteros preguntándole lo mismo.

Y no. Me encontré con un joven muy alegre, tranquilo, descomplicado pero muy pulcro en su vestir, sin afeites, sin el pelo largo, ni pinta vanguardista, como tantos que desean encubrir su realidad con disfraces de “vedettes”.

Danilo Rojas en tan cercano como su obra.

 

 
“Durante la noche, durante lo oscuro, cerramos los ojos. Y cerrar los ojos nos hace entrar en otra luz. Es la luz del sueño, la luz que se desprende de los sueños.”

¿Por qué la obra de un colombiano expresa tanta vida, sensaciones gratas, positivismo, dinámica y esperanza, cuando lo que se “acostumbra” es que sea el reflejo demacrado de nuestra dura realidad?

Danilo se humedece los labios, como saboreando la oportunidad inmejorable de resumir su arte y sus motivaciones: “Entiendo que debo dar lo que yo necesito”.

¿Y qué nos ofrece entonces Danilo Rojas con su obra?. Eso, lo que el necesita, lo que todos necesitamos; sueños y esperanzas.



 
“...se despliega por el lienzo como la magia por entre las cosas.”


Luego, como poseído por sus convicciones, se opone a esa visión sangrienta que quiere verter en los lienzos la desesperanza y el dolor de nuestra tierra: “protesto con belleza, a pesar de no olvidad la realidad...”

Danilo Rojas vio la luz en Bogotá, en 1970. Sus amigos más cercanos del colegio y la universidad lo recuerdan haciendo trazos en todo papel disponible. De hecho, los momentos más gratos de su vida, los atesora en esos instantes felices en los que sus compañeros de infancia, ahora adultos, vieron sus obras; la emoción de ver en el otrora pequeño Danilo, su amigo, un artista y sentir que con sus trazos interpreta un mundo conocido, fue inolvidable. Además, porque un amigo estaba cumpliento sus sueños.

Recorro lentamente la exposición, veo una a una las obras y me pregunto si todos lo que la ven sienten lo que yo; la verdad sea dicha, los cuadros me hablan. Te invitan a recordar sueños y te transportan sin quererlo a viejos y buenos recuerdos. Luego, retornas a la realidad, el tiempo suficiente para acercarte a una nueva obra y abstraerte en una nueva remembranza.

Es su obra hay una fuerte vitalidad, un manejo del color vivificante y en especial una armonía viva, que se aleja de paradigmas de color estructuralistas.

Podemos leer su obras y ciertamente el mensaje literal habla de cosas buenas, de universos positivos, de ganas de vivir, de corazones palpitantes. Como todo texto escrito, también entre lineas podemos encontrar mensajes ocultos y saber que el artista no olvida la realidad, ni la verdad lacerante y cotidiana, sólo que nos pide verla en perspectiva.

Danilo Rojas recuerda el ejercicio que un gran hombre hizo a sus colaboradores: este tomó una hoja de papel blanco, dibujó un punto negro y preguntó a sus allegados qué veían. La mayoría indicó que un punto negro. No, replico enérgico el sabio, lo que hay aquí es una hoja blanca con un pequeño punto negro. Ante la abrumadora verdad relatada, nos aterró el pensar que Colombia es esa hoja en blanco, con algunos punticos negros, y que todos al unísono sólo vemos los puntos negros. El artista de inmediato tomó nota de esta charla en su pequeña libreta negra y prometió hacer una obra sobre este tema.

Es grato encontrar en el arte manifestaciones positivas y cercanas, pero sobre todo, para todos. Danilo aspira, de alguna manera, socializar el arte, brindar un arte para todos. Está convencido que Internet será una herramienta idónea para lograr este fin.


“Así, el trazo de Danilo Rojas no es un trazo pensado sino soñado. Quizá, por esto, no podemos mirar sus cuadros sólo con los ojos, sino con la parte de nosotros que sueña”.

 

Por otra parte, como él, su obra es cercana, despojada de artificios, alejada de ese lenguaje críptico que inunda las salas de exposiciones.

Nuestro artista invitado hace parte de una nueva oleada, pequeña pero firme, de creadores que darán renombre a nuestro país; el maestro Fernando Botero ya los presiente y ve que muy pronto tomarán el lugar que les corresponde, con propuestas más altruistas, positivas, esperanzadoras. Botero, en resumen, desde ya anuncia la llegada de los que él denomina “Los Tiernos”, cuyo mejor exponente sin lugar a dudas está con nosotros. Danilo Rojas.

Es mentira que un pintor no tenga preferencia por alguna de sus obras, por lo menos no en el caso de Danilo, él tiene sus consentidas, pero se les quiere a todas, al fin y al cabo son pedazos de su vida, todas son gotas de su alma.Armando Giraldo Neira


TANKA

Para Danilo:


 

En cada trazo

viene la luz a decir

cuanta belleza

ha conocido mientras

llegaba hasta tu mano

 

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